Recomendados de Teatro y Cine

Pan, circo, teatro y cine.

Espacio para comentar los estrenos de cine y lo mejor del teatro en Argentina.

TEATRO: "Chicos malos", el recomendado de la semana.

Escrito por recomendadosdeteatroycine 29-09-2016 en Teatro. Comentarios (0)

“Chicos malos” es el reality teatral con el sello de Gabriel Gavila.

Todo es un show, nada es lo que parece, la realidad se monta sobre la ficción y viceversa. La expresión más sofisticada del improvisador Gabriel Gavila, tal como nos confesó en su reportaje cinéfilo, se aproxima a lo que es un Reality Show, o bien, a la excelsa creación de Peter Weir, cuando involucró al personaje de Jim Carrey, Truman Burbank, a su paradigmática “The Truman Show”. Era el año 1998 y los Gran Hermano estaban por explotar en el mundo y con ellos, la perversión e inexplicable apertura de la intimidad. “Chicos malos” es eso. La intimidad puesta en escena. Al desnudo, como también implora su gacetilla de prensa.

Música, ordinarios cuadros de baile, monólogos a medio terminar, una obra de teatro que se pierde en la vanidad de cada uno de sus protagonistas y la anarquía actoral, son algunos de los fotogramas que hacen al todo. Como ese cine de autor, donde solo entienden los que quieren entender lo inentendible, la obra de Gavila hay que sentirla. Sin ese ojo crítico que busca historias en una instantánea Polaroid.

Como hace poco Sylvester Stallone se reinventó con “The Expendables” y su selección de héroes ochentosos, Gavila hace lo propio con los cuerpos más trabajados del teatro alternativo. Y a modo Disney, nos pone al burlón, lookeado con unos vivos rojos en su cabellera, para balancear este selecto grupo de Ken.

Teatro de autor, artesanal, conceptual, orgánico, fragmentado, ocasional y atormentado para este cráneo movedizo, que ya tiene tres obras en cartel (“Improvisa2”, “Dillinger” y la presente “Chicos malos”) y no para.

¿Dónde, cómo y cuándo? Todos los viernes a las 21.30hs., en el teatro La Sodería, Vidal 2549, C.A.B.A. – Argentina.

Ludmila Teatro.


CINE: Mercedes Morán seduce a Biarritz como la mujer libre que acompañó a Neruda

Escrito por recomendadosdeteatroycine 29-09-2016 en Cine. Comentarios (0)

La actriz argentina sedujo al público del Festival de Biarritz con su interpretación de Delia del Carril, una aristócrata libre y moderna que acompañó -sin ser tenida en cuenta como la artista plástica que era- al poeta y político comunista chileno Pablo Neruda, vínculo especialmente lúdico que revive en “Neruda”, la película de Pablo Larraín que compite por el premio principal del certamen francés.

“Haber sido convocada a esta película fue una salvación. Interpretar a un personaje real te genera mucha responsabilidad, pero en este caso me sentí muy liviana porque se trataba de un producto de la fantasía y la imaginación. Me ayudó mucho el espíritu de liviandad, para nada solemne, que se vivía en el rodaje”, afirmó Morán.

“Yo construyo mucho mis personajes a través del vínculo con los otros actores. Creo que en la vida somos en gran medida los vínculos que tenemos con los demás. Y acá me encontré con este actor fantástico que es Luis Gnecco, con quien pudimos establecer un vínculo muy rápidamente, como si nos conociéramos de toda la vida”, recordó la talentosa actriz de “La ciénaga”, “Los Marziano” y “Betibú”.

Anteojos negros, pelo corto y rubio, Morán recibió a Télam en el hotel ubicado frente al mar donde se hospeda, poco antes de partir hacia Madrid y luego a Buenos Aires, donde se despedirá -antes de una gira internacional- con una última función de su unipersonal “Ay amor divino” y preparará los personajes que interpretará, respectivamente, en la nueva película de Ana Katz y en la ópera prima de la joven actriz y directora María Alché.

En el último largometraje del autor de “No” y “El club” (dos filmes que le gustaron especialmente y que la decidieron, entre otras cosas, a aceptar el papel), Morán encarna a la artista plástica argentina Delia del Carril, la segunda esposa de Neruda, a la que ella definió como “una aristócrata muy moderna para su época, invisibilizada por la historia y sus propios parientes, que la consideraban la oveja negra de la familia”.

Con la descollante interpretación del chileno Gnecco como Neruda, la nueva película de Larraín, que además se realizó con fondos de Argentina, España y Francia, transcurre en 1948 en un Chile directamente afectado por el conflicto entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), más conocido como Guerra Fría, contexto en el cual el Partido Comunista debió pasar a la clandestinidad.

“Ella fue quien convirtió a Neruda al comunismo y lo relacionó con la élite intelectual de la época, además de ayudarlo codo a codo a escribir su obra 'Canto General' (publicada en 1950)”, afirmó sobre su importante papel en esta coproducción donde Larraín construye una relación imaginaria entre el gran poeta chileno y un policía interpretado por el mexicano Gael García Bernal, que lo persigue en plena proscripción política.

Para Morán, “los personajes que existieron de verdad siempre te plantean un desafío extra. Sobre todo aquellos que son más o menos contemporáneos, porque uno intenta hacerles justicia. Yo empecé a interiorizarme sobre Delia y me fascinó tanto -confió- que me enamoré de ella. Larraín quería ponerla en el lugar de importancia que tenía para Neruda, y eso me pareció valioso, porque le hacía un poco de justicia”.

Morán recordó que Larraín “estaba muy inspirado y eso se siente a la hora de filmar. Proponía juego todo el tiempo. Por ejemplo, cuando un texto que en otra situación podía ser dramático, como en el momento en que Neruda y Delia se enteran que tienen que fugarse, él me marcaba la actuación como si se tratara de algo divertido. Creo que eso ocurría porque ellos eran personas muy lúdicas y divertidas”.

“Eso aleja a la película de la típica biografía tradicional, y al mismo tiempo revela a un Neruda mucho más contradictorio y gobernado por su ego. Es un hombre que, consciente de su posteridad, la va armando, la va construyendo. Y pone su vanidad y ego enormes más allá de su talento. Eso era desacralizar a Neruda y suponía un gran riesgo para Larraín”, opinó.

En ese sentido, Morán sostuvo que “un director debe arriesgar siempre y él salió airoso de todos los desafíos a los que se enfrentó en su afán de quitarlos de una zona heroica o solemne. Pablo tenía un concepto bastante lúdico de esta película y construyó una comedia poética con humor muy sutil, en la que ellos eran una especie de 'rockstars' de la época, con mucho de superficialidad por su estatus de celebridades”.

Por otra parte, Morán agradeció haber trabajado con Gnecco, porque “es un actor que me hizo todo muy fácil. Nos entendimos como si nos conociéramos de toda la vida. Fue un rodaje duro, por el frío y la geografía en la que filmamos, pero al mismo tiempo fue muy placentero. Todo el tiempo la sensación era la de estar en un set lleno de magia”, dijo.

Si bien se prepara para la última función en Buenos Aires de “Ay amor divino” en el Teatro Maipo, antes de iniciar una gira por el interior, Montevideo y Madrid, la actriz está concentrada en la nueva película de Ana Katz, “Viaje Florianópolis”, donde compondrá un matrimonio en crisis junto a Gustavo Garzón, durante un viaje de vacaciones a Brasil en los años 90, “esa fantasía de libertades, deshinibiciones y alegría brasileña”.

Además, se prepara para protagonizar la ópera prima de la actriz y cineasta María Alché (autora de los cortometrajes “Noelia” y “Gulliver”), con quien compartió el elenco de “La niña santa”, de la salteña Lucrecia Martel, y después de muchos años sin verse la encontró “transformada en una escritora y directora, con un guión realmente fantástico”.

“Creo que María es una gran discípula de Martel y en su primera película voy a interpretar el papel de una mujer que está atravesando días difíciles, después de haber perdido a su hermana. Es una historia sobre ese estado alterado por un tipo específico de pérdida y sobre cómo a partir de una desgracia se enrarecen todos los vínculos”, adelantó.

Fuente: Telam.

CINE: "Pinamar", de Federico Godfrid, conmueve en Biarritz con el reencuentro de dos hermanos

Escrito por recomendadosdeteatroycine 29-09-2016 en Cine. Comentarios (0)

El cineasta argentino conmovió en el Festival de Biarritz con su ópera prima en solitario, en la que aborda con delicada sensibilidad y ternura el emotivo reencuentro de dos hermanos tras la muerte de su madre, y el camino de transformación interior que experimenta uno de ellos cuando debe enfrentarse a sus querencias, a la posibilidad del amor y a los recuerdos de su infancia y juventud.

Tras su paso por el Festival de San Sebastián, donde compitió por el premio Nuevos Directores, "Pinamar" fue saludada con aplausos por los espectadores que colmaron la sala de la Gare du Midi en Biarritz, que agradecieron una obra sólida y atípicamente conmovedora, ya que -a diferencia de la frialdad distante de la mayoría de los filmes actuales- se anima a poner el foco en las personas y sus sentimientos.

Godfrid, que ya había abordado la interioridad de sus personajes en "La Tigra, Chaco", un filme codirigido con Juan Sasiaín, afirmó que a él le interesaba "ver qué pasaba entre esos hermanos, pero no en lo que se recriminan o se dicen, sino en lo que no se dice y que está permanentemente entre ellos. La enunciación del cariño está siempre oculta, y puede ser dicha en palabras o en un silencio o un abrazo".

Protagonizada por Juan Grandinetti (hijo de Darío Grandinetti, en su primer protagónico en cine), Agustín Pardella y Violeta Palukas, la película narra el regreso de dos hermanos ventiañeros a la ciudad balnearia de Pinamar, en otoño, fuera de la temporada turística, para darle el último adiós a su madre, recientemente fallecida, esparcir sus cenizas en el mar y vender el departamento de veraneo de la familia.

"Al igual que con 'La Tigra, Chaco', la idea fue partir de un espacio real para ficcionalizar una historia. Nos fuimos a pasar tiempo en el departamento de mis abuelos en Pinamar con Lucía Möller, la guionista. Recorrimos esa ciudad fuera de temporada, conocimos personas, conversamos con mucha gente y pensamos mucho sobre qué tipo de historias podíamos desarrollar", recordó Godfrid.

"Nos hicimos varias preguntas, entre ellas: ¿Cuál es el vínculo entre dos hermanos cuando los padres ya no están para reunirlos? Llegamos a la conclusión de que sería interesante trabajar ese vínculo emocional desde la masculinidad y reflexionar acerca de cómo es ese cachetazo de la vida adulta, tras perder a sus padres", añadió.

Una de las claves del filme es que va en contra de la idea de que la adultez temprana a la que deben enfrentarse los personajes, a causa en este caso de la muerte de su madre, implica necesariamente desprenderse de todo lo bueno que hubo en la niñez o la adolescencia, como si el paso a esa etapa de la vida debiera ser algo trágico o solemne.

Así, en ese viaje físico y emocional que emprenden, cada uno de los hermanos se conecta de diversas formas con el espacio de donde brotan los recuerdos, con los objetos, sensaciones y sonidos que remiten a un tiempo de felicidad fraternal, y poco a poco van dejando atrás la distancia que los separa para entregarse a las emociones y el cariño que los une, pese al paso del tiempo y a la ausencia de sus padres.

"Siento que en mis películas siempre tiene que haber un vínculo amoroso en algún lugar. Y en este caso, a diferencia de 'La Tigra, Chaco', teníamos claro -y al mismo tiempo cierto temor- que la trama principal era la relación amorosa entre estos hermanos y la transformación del vínculo que se produce entre ellos", señaló el director, quien llegó con sus padres y su hermano, Daniel Godfrid, autor de la música del filme.

El cineasta indicó que, al comenzar a delinear el carácter de los personajes, supo que Pablo (el hermano mayor, interpretado por Grandinetti) "debía ser el punto de vista principal de la película. La mirada de la película es la de Pablo, porque él sufre la mayor transformación y empieza a ver las cosas de otra manera. Es el típico personaje que tiene que cargar con el peso del desafío de los cambios".

Estos personajes, que se vuelven entrañables a pesar de sus dudas, defectos y contradicciones, son filmados por Godfrid con singular cercanía: "Tenía muy claro que la película estaba en la cara de mis actores. Filmamos casi todos primeros planos, porque queríamos estar lo más cerca posible de ellos, en línea con sus ojos, porque de esa manera la cámara muestra cómo los personajes se miran y cruzan emociones sinceras entre ellos".

En ese sentido, para el cineasta "hay algo de la edad de los personajes en la pantalla que es muy interesante, porque son como rostros sin tiempo. Yo -puntualizó- trabajo con los cuerpos. Me interesa ver las facciones y las tensiones musculares, la forma de mirar que tienen los actores mientras interpretan".

A Godfrid le gusta repetir una frase de su maestra, la Chiqui González, en referencia a Diego Velázquez, autor de "Las meninas", "que dice que a él no le interesaba ninguno de los personajes de ese cuadro, sino el aire que había entre ellos. Eso es lo que me inspira, el aire y el vínculo que hay entre los personajes. Tengo claro que ese es mi cine", aseguró.

"A mi me interesan esos vínculos, que pertenecen por lo menos a mi vida cotidiana, el mundo que vivo todos los días y veo que resuena en los espectadores, muchos de los cuales salieron contentos y emocionados después de la proyección", sostuvo.

Fuente: Telam.


CinemaTest By Gabriel Gavila, autor y director de la obra “Chicos malos”.

Escrito por recomendadosdeteatroycine 26-09-2016 en Cine. Comentarios (0)

Gabriel Gavila escribió y dirige "Chicos malos", que se presenta todos los viernes a las 21:30hs., en el teatro La Sodería, Vidal 2549.

Profesión: Actor, director, docente y dramaturgo.
Obra que dirige: "Chicos malos".
Por qué alguien tendría que ir a ver su obra, entre tantas otras opciones: Porque seguro no vieron algo igual. Tengo un concepto propio de originalidad, es más, la obra habla de la originalidad. Porque de seguro no se va a aburrir, tengo ese lema: "EL TEATRO NO TIENE DERECHO A SER ABURRIDO "

¿Película que haya marcado su infancia y por qué?
“Volver al futuro” es la trilogía perfecta. Las actuaciones me parecen buenísimas pero sobre todo la historia (para la década del 80) fue increíble. No dejo de verla nunca. Tengo mi living repleto de cuadritos con imágenes de la película, los tres DVD edición de lujo y obviamente un Delorean en miniatura. El año pasado compré en Chile un cargador de celular con forma de condensador de flujos (sólo para entendidos del film).

¿Actores que hayan motorizado su profesión?
Jim Carrey es un ejemplo a seguir en humor y no tanto. Es mi actor preferido, desprejuiciado por completo hace todo tipo de películas. No concibo que no le hayan dado un Oscar. También me gustan Robert De Niro y Meryl Streep.

¿Tuvo algún afiche de cine pegado en su pared cuando era chico, o mismo en la actualidad?
Sí, los de “Volver al futuro” y “The Avengers”. Soy fanático del universo cinematográfico de Marvel.

Un frase que recuerde de alguna película que haya visto en su infancia/adolescencia:
"Todo es cierto. Todo es real. Nada es falso. Nada de lo que aparece en este show es falso. Sólo está meramente controlado".
"Buenos días y en caso de que no los vea, buenas tardes y buenas noches".
Ambas son de "The Truman Show".

¿Una película que haya marcado su adolescencia?
"Pequeños milagros" de Eliseo Subiela fue la primera película que me hizo reir y llorar.

¿La última gran película que vio en cine?
Todas las del universo cinematográfico Marvel: “Civil War (Capitán America), “Ant Man” y “The Avengers Age Of Ultron”.

¿Recuerda la película que más lo hizo llorar?
Muchas, una que vi hace poco fue "La piel que habito" de Almodóvar.

¿Cuál o cuáles películas vio más de una vez en cine y por qué?
“Tonto y retonto” (protagonizada por Jim Carrey), fui a verla tres veces al cine y “Muertos de risa” de Alex de La Iglesia, también.

¿Alguna vez se levantó y se fue del cine? ¿Con qué película y por qué?
Si más de una vez, pero creo que las borro de mi cabeza de tan malas y no las recuerdo.

¿Qué actores lo obligan a ver sus películas y por el contrario, qué actor que esté en alguna película hace que ya no le interese mirarla?
De Jim Carrey veo todo y no dejo de ver nada por un actor.

¿Qué tres directores de cine para usted son indispensables?
Tarantino, Almodóvar y Tim Burton, y si se me permite un cuarto: Alex de la Iglesia.

¿Qué película hubiese querido protagonizar, qué personaje y por qué?
“Truman Show”, el protagonista, es una historia perfecta , es mi película preferida.

Una película de comedia: "Mentiroso, mentiroso".
Una película romántica: La trilogía: "Antes del amanecer", "Antes del atardecer" y "Antes del anochecer”.
Una película de acción: “Capitan América - The Winter Soldier”.
Una película dramática: "Finding Neverland".
Una película de terror: La trilogía “Scream”.

Cree su película ideal. Incluyendo género, director, historia, protagonistas y papeles secundarios.

Género: Terror.
Director: Wes Craven (lo revivimos).
Historia: Remake del fracasado film "Amo de los deseos". La película resultó un fracaso pero la idea es muy buena. Una suerte de genio cumple deseos a mortales pero siempre vienen aparejados de alguna tragedia.
Protagonistas: Yo y el reparto estelar que Wes Craven lo decida, confío mucho en su casting.

Entrevista de Ludmila Cine.


TEATRO: “El avaro”, el recomendado de la semana.

Escrito por recomendadosdeteatroycine 20-09-2016 en Teatro. Comentarios (0)

Los clásicos son eso. Duran para siempre y fijan un momento desde el cual comenzarán a enseñar el camino a las siguientes generaciones. Como el teatro es anterior al cine, las grandes obras de teatro de Shakespeare, Luigi Pirandello, Federico García Lorca, Samuel Beckett, Moliere, Antón Chéjov y Miguel de Cervantes; podrían haber marcado el tiempo, que luego en la pantalla de celulosa, fijaron los Federico Fellini, François Truffaut, Alfred Hitchcock, Luchino Visconti y Fritz Lang, entre infinidad. Darío Portugal Pasache juega con esos íconos inagotables de magia y recrea a su modo “El avaro” en el teatro La Tertulia, todos los sábados a las nueve de la noche.

Como un director de cine, Darío Portugal Pasache pone a su musa inspiradora, en este caso la bella Maira Riglos como Mariana, y a su par, buenos actores, algunos más empapados de las tablas, otros que evidencian su amateurismo, pero su dirección corrige todo y los nivela.

Hablar de “El avaro” sería lo mismo que reseñar “Casablanca”, “La dolce vita” o “Ben Hur”. Innecesario. Y no porque su nombre describa de qué trata la obra, sino porque un Moliere es como un traje Armani. Todos lo conocen y no habría a quién le pueda quedar mal.

Con modismos modernos y ventanas a la actualidad del país, “El avaro” se hace entretenida. No dura el tiempo de un clásico de esos que aburren en plena platea; y es por ello que se recomienda.

Más allá de la belleza natural de sus tres actrices y del carisma de Daniel Cepe y del profesionalismo del resto del elenco, el más destacado es su director quien en todo momento, da indicios del gran trabajo que hizo en los tiempos de ensayo. “El avaro” merece que le demos una hora de nuestra atención, para indagar en las obras que hicieron que hoy haya tanto teatro en nuestra ciudad de Buenos Aires.

Recomienda Ludmila Teatro.